A mediados de diciembre, cuando estábamos adentrándonos en el frío de Chicago, decidimos tomarnos un respiro y escaparnos a Austin, capital de Texas. Habíamos escuchado que Austin era una ciudad muy diferente al resto de Texas; moderna, abierta y repleta de gente joven, y quisimos comprobarlo.
Después de comprar unos vuelos por unos $150 (lo más barato que encontramos), dejamos los abrigos de lado, preparamos nuestra maleta con outifts de primavera y nos embarcamos en una nueva aventura. Elegimos un hotel bastante céntrico para nuestra estancia, East Austin Hotel, por el que pagamos $355 por tres noches; no fue barato, pero fue muy cómodo.
Spoiler: por ir poco abrigadas, acabamos pasando frío.
QUÉ TIENES QUE SABER ANTES DE VIAJAR
- Los viajes a ciudades grandes como Dallas o Houston, suelen ser mucho más baratos que Austin o San Antonio. Si planeas visitar alguna de las dos últimas ciudades, reserva con tiempo o vuela a un aeropuerto más grande y alquila un coche.
- Los restaurantes estilo «barbacoa» son típicos de Texas. No obstante, en Chicago también hay buenos restaurantes de este estilo y, personalmente, nos gustan más.
DÍA 1
Nos despertamos y fuimos a desayunar a una cafetería que teníamos cerca del hotel, Brew and Brew. Una vez más, más que un desayuno fue un brunch. No fue muy económico, pero cogimos energía para empezar el día.

Una vez preparadas, caminamos 30’ hasta el Capitolio. Paseando hasta nuestro destino, vimos murales, calles curiosas y mayormente vacías hasta que llegamos al centro de la ciudad. Congress Avenue es una de las calles con más vida de la ciudad, llena de restaurantes y de tiendas y conecta los dos lados del rio. Caminando por esa calle, llegamos hasta el Capitolio de Texas.


Invertimos al menos una hora visitando el Capitolio, nos encontramos con un concierto de instrumentos de cuerda y estuvimos viendo muchos de los cuadros que tenían de expresidentes del país. Cuando nos cansamos, decidimos pasear por Congress Street y poner rumbo a South Congress.

Cuando cruzamos el rio y nos adentramos en el barrio, nos llevamos una gran sorpresa al encontrar bares llenos de gente, tiendas enormes llenas de botas de cowboy, puestos de helados, mercados de segunda mano… Nos gustó el barrio e invertimos nuestro tiempo probándonos botas de cowboy, pero sin éxito ninguno, ya que el par de botas rondaba los $300.

Comimos unos cuantos tacos en Guero’s Taco Bar y un helado en Amy’s Ice Cream. Paseamos hasta llegar a South Congress Bridge y nos preparamos para el atardecer, ya que a esta hora pasa algo muy curioso: todos los murciélagos salen del puente y vuelan hasta encontrar nuevos lugares donde pasar la noche. La verdad es que fue increíble, no nos imaginábamos algo así, puesto que miles de murciélagos salieron de su escondite y volaron por encima de nosotras.


Cuando anocheció pusimos rumbo a Rainey Street Historic District; esta zona está llena de bares, foodtrucks y patios con música en directo. Entramos en Banger Sausage House & Beer Garden y tomamos algo mientras escuchábamos música en directo; la especialidad de este lugar son las salchichas cocinadas en diferentes formatos, pero al no tener hambre, no las llegamos a probar.

Congeladas y arrepentidas de no haber traído un abrigo más gordo, decidimos acercarnos a la zona del hotel y cenar en un restaurante argentino que estaba frente al hotel, Buenos Aires Café. Nos vino genial para cenar caliente y calentarnos. Después de esto, caminamos a un local de música country que nos habían recomendado: The White Horse. Este sitio nos pareció muy peliculero y lo más americano que habíamos visto hasta el momento. Por cierto, es necesario llevar dinero en cash para entrar, nosotras no llevábamos y dos personas con las que habíamos estado en la cola nos pagaron la entrada y nunca nos dejaron devolverles el dinero. Después de “bailar” un rato, nos fuimos.
DÍA 2
Comenzamos el día tomando un café en Texas Coffee Traders y nos fuimos a hacer el Lady Bird Hike. El paseo alrededor del rio Colorado es ideal y a pesar de ser diciembre, a los árboles todavía no se les habían caído las hojas. Estuvimos un par de horas haciendo el paseo.



Cuando llegamos al final, decidimos salir del trail y buscamos alguna librería que visitar, ya que a Naiara le encanta visitar librerías en todas las ciudades. Elegimos Book People y caminamos hasta allí. La librería nos encantó, puesto que era muy grande, con diferentes secciones y una sección infantil gigante. Después de pasar más de 1 hora en la librería, comimos en un restaurante de barbacoa que nos recomendaron: Cooper’s Old Time Bar-B-Que. Estuvo bien, pero en Chicago conocemos uno mejor (Green Street Smoked Meats , por si tenéis curiosidad), por lo que no destacaríamos nada en especial del menú. Después de esto llegó el momentazo del día: el bingo de la mierda de la gallina.
The Little Longhorn Saloon es un bar en una zona alejada de la ciudad, pero nos insistieron en que merecía la pena ir, ya que era un sitio muy curioso. Todos los domingos por la tarde se celebra el bingo de la gallina: primero, la gente compra boletos con números diferentes; después, alimentan a la gallina y la ponen en un tablero que contiene los números de los boletos; finalmente, la gallina se mueve por encima del tablero y defeca sobre un número. La persona que tiene el número sobre el que ha defecado la gallina gana. Nos pareció muy curioso, como para ir una vez en la vida. Una vez más, esto no nos sacó de pobres.



Acto seguido, fuimos a ver el atardecer a Mount Bonnell. Hay un punto donde se ve el atardecer precioso y no había demasiada gente.

Para terminar el día, fuimos a Zilker Metropolitan Park a ver las luces de Navidad; el recorrido empezaba en un árbol de Navidad gigante y en el camino había puestos de comida, bebida y diferentes actividades para hacer en familia. El recorrido nos gustó mucho y nos pareció bastante largo, fue gratis y mereció la pena. Sin embargo, luego tuvimos dificultades para llegar al área del Uber y regresar cerca de nuestro hotel.



Finalmente, cenamos cerca del hotel en Ramen Tatsu-Ya, uno de los mejores rámenes que he probado en mi vida.

DÍA 3
Antes de volver a Chicago, desayunamos Breakfast Tacos (comida MUY texana) en Veracruz All Natural. Después, volvimos a South Congress para comprar souvenirs, pasear, volver a mirar botas y hacernos alguna foto más. No conseguimos encontrar matrículas de Texas para nuestra colección y eso que visitamos hasta la oficina de turismo para ello.

VALORACIÓN DEL VIAJE
A decir verdad, pasamos un gran fin de semana en Austin y disfrutamos mucho de la ciudad. Además, conseguimos escaparnos del frio de Chicago y olvidarnos por unos días de las temperaturas. Recomendamos ir a Austin y nos parece ideal para pasar un fin de semana largo y disfrutar de sus patios, tiendas y ambiente.




